Hoy no quiero que mi diatriba se centre en atacar a quiénes me difaman sino en defender las buenas virtudes que la Iglesia ha olvidado. La caridad cristiana, la defensa de la justicia social, el perdón y el respeto: hay días en los que me levanto y me siento el líder del movimiento obrero.
Y en realidad, tales líderes no hacen sino seguir mi espíritu. Aun siendo muchos de ellos ateos.
Y en realidad, tales líderes no hacen sino seguir mi espíritu. Aun siendo muchos de ellos ateos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada