El otro día los obispos pidieron el voto y lo hicieron con la palma de la mano levantada, mostrando su lado oscuro (que no oculto, porque todos los conocemos) y es que ahora quieren que no hayan abortos, ni que se negocie con los terroristas ni que haya divorcios, por el tema ése de que la familia está en peligro.
Bueno, los obispos no se casan (lo que no quiere decir que no tengan relaciones sexuales, que de todo hay). Vamos que ellos familia sólo conocen la que les crió, lo cual es una perspectiva bastante pobre. Porque estar en contra de los divorcios cuando hay tanto maltrato y cuando sencillamente la convivencia deja de ser feliz, ellos prefieren que se obligue a vivir juntos a esas personas antes que dejarles que hagan su vida de forma independiente.
Ahora ha dicho un arzobispo, (que ya ves tú para qué queremos tanta burocracia cuando mi Reino no es de este mundo), que los obispos son perseguidos. ¿Ellos? ¡Pero si a mí me crucificaron! Y ahora no me dejan entrar en las iglesias...
Bueno, ahora puedo predicar en Internet y hace algunos años la Iglesia me hubiese quemado en la hoguera, asi que tengo que ser optimista.
y RECORDAD: Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Y el 9 de marzo: votad a quien queráis.